Rosalie estaba decidida a actuar con firmeza, y su determinación era palpable. Cada minuto que pasaba, se dedicaba incansablemente a la investigación, buscando en detalle cada pista, estudiando fotos, analizando documentos y uniendo piezas de un complejo rompecabezas. La oficina en la que trabajaba ahora era su cuartel general, repleto de pruebas que podrían incriminar a la peligrosa mafia liderada por François.
Las largas horas de trabajo comenzaban a cobrar su precio, y Rosalie sentía el can