Rosalie lo guió por el pequeño camino de piedras, él la siguió de cerca en silencio.
En cierto momento, Rosalie pisó mal y se desequilibró, el hombre la sujetó por la cintura impidiendo que se cayera.
Ella jadeó, al sentir el toque firme de sus manos sosteniéndolo en su cintura, él acabó tirando de ella muy cerca de él.
Ella podía sentir su cuerpo detrás del suyo, caliente y sólido, y eso le asustó, porque no sintió repulsión sino familiaridad.
Una especie de conexión.
— Gracias.
Ella agradeció