CAPÍTULO 35: ANTESALA
No puede ser...
Todo ese tiempo, las cartas anónimas que me hacían sentir que no estaba sola, las flores que iluminaban mis días más oscuros, los dulces y libros que llegaban como pequeños milagros cuando más los necesitaba... ¿fueron enviados por Alexander? Jugueteo con el pedazo de papel en mis manos, el nombre "Sophia" escrito en una letra que ahora parece cargada de un significado más profundo.
—Pero ¿por qué? —me pregunto en voz alta, dejándome caer pesadamente en la