CAPÍTULO 27: RESPUESTAS
Salgo echa una furia de esa oficina. No puedo creer que ni siquiera confrontándola de verdad esa desgraciada sea capaz de admitirlo. Aunque la duda ae ha plantado en mi mente. O ella es demasiado buena fingiendo, o de verdad estoy cometiendo un error.
Camino directo a la salida y voy tan concentrada en mis pensamientos que ni siquiera noto a Alexander hasta que paso por su lado.
—¡Ey, bruja! —me grita.
Ahora ya no soy un copo de nieve, me imagino que me he convertido en