La noche de la fiesta de compromiso de Isabella y Alexander estaba llena de brillo y sutuosidad impresionante. La elegante sala estaba decorada de una manera tan perfecta. Lo invitados estaban boquiabiertos por la impresionante preparación y lanzaban elogios por doquier.
Lauren, sin embargo, se encontraba en un debate constante. Había decidido asistir a la fiesta, aunque su corazón latía con fuerza y su estómago se retorcía de nervios. No había sido invitada formalmente, pero sabía que no podí