Estaba atada a la cama.
Gia sacó un cuchillo y lo pasó por mi estómago expuesto.
—¿Qué intentas hacer, Gia? ¡Suéltame!
Gia rio entre dientes.
—Quédate quieta o tomaré este cuchillo... y te lo clavaré.
Dejé de oponer resistencia.
Tras mi reacción, el resentimiento en los ojos de Gia aumentó.
—¡Vaya, el bebé significa tanto para ti! ¿Por qué no te moriste? ¿Cómo pudiste quedar embarazada de nuevo? ¿Por qué vives la buena vida ahora?
Me enteré de que Dominick había encerrado a Gia en el ca