Sigo llorando, nunca en mi vida me había sentido así, tengo una sensación de vacío, me siento tan estúpida. En eso escucho que se abre mi puerta, y es Emily, se acerca y me dice:
—¡¿Qué le pasó?! ¿Esta así por el príncipe?
—Emi, soy una tonta…No sé que me pasa, siempre que estoy a su lado pierdo la cabeza.
—Tranquila señorita, un hombre que no aprecia a una mujer como usted, no merece sus lágrimas—me abraza hasta que me calmo, cuando ya estoy más calmada, le pregunto.
—¿Cómo supiste que esta