Isla aún podía sentir a Damien dentro de ella a la noche siguiente. Su coño estaba tierno y húmedo, sus muslos marcados por el agarre de él, y cada vez que se movía, recordaba con qué profundidad la había reclamado.
No debería haber regresado tan pronto. Su hermano estaba organizando un evento privado en el club esa noche, y se suponía que Damien debía estar allí. Pero en el momento en que recibió su mensaje —*Mi suite. Ahora. Que nadie te vea.*—, no pudo mantenerse alejada.
El viaje en el asce