La última noche pareció una ceremonia.
Liora entró en la suite del Maestro Elías vestida únicamente con el delicado collar plateado que él le había regalado la primera noche. Su cuerpo ya estaba temblando de anticipación y de una profunda y dolorosa necesidad. Siete noches la habían transformado por completo. Elías la esperaba en el centro del calabozo, vestido de negro. Sus ojos ardían con algo mucho más allá del dominio esta noche: posesión, orgullo y emoción cruda. "De rodillas, mi amor". Li