Narrado por Hellen
Giré el rostro hacia la ventana, intentando alejarme de aquella mirada que me consumía. La ciudad pasaba allá afuera, indiferente a mi confusión, y me sentí completamente a la deriva.
Por más que quisiera negarlo, sabía que él tenía razón en parte.
Porque,aun intentando odiarlo, mi corazón aún latía por él.
Pero junto con ese sentimiento venía un miedo que me ahogaba. Un miedo que crecía dentro de mí, en silencio.
Instintivamente, llevé la mano hasta el vientre. Tres meses… y