Narrado por Sérgio
Los días sin Hellen ya me parecían años. Había contratado a los mejores detectives, pero cada pista se deshacía en el aire, como si ella hubiera desaparecido del mundo.
Anya, como siempre, lo complicaba todo. Desconfiada, una noche me llamó a mi número particular.
—¿Cómo descubriste mi número, Anya? —pregunté, irritado.
Ella rió, sarcástica.
—Ah, Sérgio… no eres el único que tiene sus trucos sucios. Ya le había advertido a Hellen que estaba desconfiada. Y, sinceramente, llega