Narrado por Sérgio
Edward me dio la dirección donde tendría lugar la ceremonia y la pequeña recepción de la boda de Hellen con aquel doctorcito idiota.
Pero solo pasando por encima de mi cadáver ese matrimonio iba a suceder. Pensé, furioso, mientras me dirigía hacia allí en silencio.
Cuando llegué, todo ya estaba preparado — con refinamiento, elegancia, flores blancas y un toque de delicadeza que era totalmente propio de ella.
Cada detalle reflejaba el gusto impecable de Hellen.
Aquel ambiente