~ABBY~
—Ya le dije que no detuve el auto adrede... Mi perro se soltó de la correa y salió corriendo, yo solo quería llegar a él para que no lo atropellaran —repito, ya no sé por cuánto más, sin poder controlar las lágrimas que se deslizan por mis mejillas—. Por favor, déjeme ir, yo nunca atentaría contra el presidente...
—Si sigue mintiendo no va a irse y pasará una buena temporada en la cárcel —es lo que me dice ese hombre de cabello oscuro y mirada dura.
—No, por favor, otra vez no.
Me niego,