¿Recibió una llamada y se marchó?
Nicolás frunció el ceño.
—¿Sabes quién la llamó?
Julio negó con la cabeza.
—Presidente, eso no lo sé.
—Entendido. Puedes retirarte.
—Sí, señor.
Julio se marchó.
Nicolás se quedó de pie frente al ventanal, con su altura imponente. Se aflojó la corbata. Habían acordado que ella lo esperaría en su oficina para cenar juntos, y ella había aceptado. Pero se había ido.
Anoche acababan de comenzar su relación. Nicolás deseaba estar con ella para siempre, sin separarse.