Mientras hablaba, Mauro dio otro paso adelante, mirando profundamente a Daniela:—Daniela, ya no me gusta Mariana, me gustas tú.Mauro dijo que ya no le gustaba Mariana.
Dijo que le gustaba Daniela.
La mente de Daniela quedó en blanco. Realmente no esperaba que Mauro hubiera cambiado tanto, que aquel hombre que antes la despreciaba y la engañaba ahora regresara arrepentido, diciendo que le gustaba.
Mauro extendió los brazos y abrazó a Daniela.
Daniela era delicada y suave, su dulce fragancia juven