Luciana se acercó inmediatamente y abrazó a Héctor: —Papá, ¿por qué has tardado tanto en venir? Ya soy toda una mujer, ¿por qué has venido ahora?
Héctor abrazó a Luciana, dándole palmadas en la espalda: —Luciana, lo siento. Todos estos años he estado buscándote. He volado a muchos países, visitado muchas ciudades. ¡Siempre te he estado buscando!
Luciana dijo felizmente: —Papá, nunca más quiero separarme de ti. Quiero estar contigo para siempre.
Héctor acarició el cabello de Luciana: —Te cuidaré