Le dijo que era la sombra de Valentina.
En realidad, Luciana ya lo sabía, pero se negaba a creerlo: —Yo soy la hija predilecta del cielo. Valentina no es más que una campesina vulgar. ¿Qué derecho tiene ella a compararse conmigo?
La mirada de Mateo se enfrió: —¿Te atreves a insultar a Valentina?
Un guardaespaldas vestido de negro se acercó y le dio una fuerte bofetada a Luciana en la cara.
¡Paf!
El golpe volteó completamente el rostro de Luciana.
Pero las bofetadas no terminaron. ¡Paf! ¡Paf! ¡Pa