—¿Se llevó Luciana el jade?
—¡Esa ladrona! ¡Realmente no hay límites para lo que es capaz de hacer!
Dolores y Daniela maldijeron.
Valentina curvó sus labios en una sonrisa fría.
—¿Cree Luciana que llevándose el jade ya está todo resuelto? Lo verdadero no puede volverse falso, y lo falso no puede volverse verdadero. Volvamos al hospital.
—Vamos.
En la habitación del hospital, Luciana estaba sentada junto a Catalina, sosteniendo su mano mientras preguntaba nerviosa:
—Mamá, ¿llamaste a Mateo para q