Después de la carrera de autos, ahora la competencia se trataba de quién tenía más en la billetera. Y cuando se trataba de dinero, Mateo, el hombre más rico de Nueva Celestia, rara vez perdía.
Luciana lo miraba con ojos seductores, rogándole que comprara el bikini. Mateo alternó su mirada entre ella y Valentina, quien también lo observaba con ojos cristalinos.
—Cómpramelo, ¿sí? Lo quiero mucho. —Insistió, aferrándose a su brazo.
—Ofrezco el doble del precio. —Declaró Mateo al vendedor, accediend