Dos horas después, en la oficina de la cede empresarial de Leonard.
— ¿Aún no han dicho nada? — Preguntaba él a su secretaria Angelina.
— No señor, aún no llega ningún tipo de información de parte de Fredek Ivanov.
— ¿Tampoco han habido novedades en la búsqueda de la gente que envíe?
— No, siguen sin encontrar a la señorita Thompson.
Leonard suspiró con pesar mientras pasaba sus manos por su cabeza, sentado en la