Mundo ficciónIniciar sesiónEl olor a desinfectante industrial y a rancho impregnaba cada rincón del compartimiento privado del ala norte de la prisión de Broward. Gracias al peso de sus nuevas credenciales ejecutivas y a un discreto fajo de billetes de cien dólares deslizado en el bolsillo del Alcaide, Chase Miller había logrado evitar el cristal blindado y los teléfonos de plástico desgastado.
Se encontraba en una habitación pequeña, de paredes de bloque d







