Zara
Decir que lloré hasta quedarme dormida en la cama es poco. Por suerte mi madre llegó muy tarde en la noche, y creyó que ya estaba acostada cuando se asomó para verme.
En la oscuridad de la noche no se notaron mis lagrimas y lo agradecí. Tuve que contener mis sollozos. A la mañana siguiente, despierto con unas ojeras del tamaño de cráteres. Mi cara se ve realmente hinchada y rojiza, así que no me queda más que recurrir al maquillaje para ocultarlas.
Es evidente que Damon es un imbécil que s