29. Capítulo
Nunca antes había bebido tanto, sin contar que ella misma decía aborrecer el alcohol; pero ahora llevaba en su conteo mental más de cinco copas de champagne y no se arrepentía de cada sorbo. Tampoco se preocupaba mucho en seguir sumando más, puesto que no había indicios en su sistema de algún mareo u otro síntoma provocado por la ebriedad. Eso no significaba que iba a ponerse borracha esa noche, pero podía estar tranquila de que no iba a caerse con esos altos tacones debido a la inestabilidad. U