28. Capítulo
La joven correspondió en su interior, ya todo se movía y el nerviosismo potente al saber que Asthon estaba en la mansión le arremolinó el pecho. ¿Y si se lo encontraba cuando atravesara el pasillo? Quería que la viera, que viera cómo estaba, así irreconocible, lo admitía. Pero al mismo tiempo, sentía ansiedad por dejarse ver así, más mujer, por así decirlo.
—¿Se puede saber en qué estás pensando? Te has quedado de pronto en otra dimensión —expresó la muchacha mientras ponía una mano frente a su