Mundo ficciónIniciar sesiónEsa voz la conoce y lo saca de su delirio, al girar la vista la ve a ella, con el ceño fruncido y los brazos cruzados sobre esa bella pancita.
Se pone de pie de inmediato y camina hacia la reja que los separa.
-Lucecita… volviste.
-Así parece. Me pierdo unas semanas y tú metes la pata hasta el fondo.
-Mi amor…
-¡Eres un bruto inconsciente! – le grita ella, sin controlar las lágrimas -. ¿Acaso no re







