Luka:
Nunca dejé de pensar en Alicia como una niña pequeña, pero al ver la mujer en la que se había convertido, me ponía todo de cabezas. Cuando la vi entrar a la iglesia me pareció preciosa, luego, al levantarle el velo y mirarme en sus profundos ojos ne*gros, me resultó de una bella exquisita, pero el haber probado el sabor de su piel, cuando le pasé la lengua en su cuello, me excitó de una forma brutal. La deseaba y la deseaba tanto que me estaba obsesionando con hacerla mía. Debía respetar