Capítulo 35
Unas semanas después, en una soleada mañana, Sophie se revolvía en su nueva cama, contemplando el impoluto techo blanco. Se sentía mucho mejor que la de su residencia estudiantil. La suavidad de la funda nórdica la hizo sonreír mientras dormía. Incluso al abrir un ojo para observar su entorno, se sentía como en un sueño. El cambio que había experimentado su vida en los últimos meses le parecía irreal, como sacado de un cuento de hadas.
Ella y Kayla se habían mudado a un nuevo aparta