En el momento en que Norah entró en la casa, ¡la atmósfera se sentía extraña!
Se detuvo mientras sus ojos recorrían la sala de estar.
Su madre adoptiva estaba sentada en el sofá, con una expresión fría. Sisi aún no estaba allí, pero la tensión en el aire dejaba claro que algo malo ya se había dicho.
Su padre adoptivo, el señor Matthew, estaba de pie a un lado, su rostro no era tan cálido como antes. Solo eso hizo que Norah suspirara impotente. ¿Cómo iban a creer que fue su propia hija quien