—Muy bien, ya estoy en casa…—Amanda notó la expresión de su madre. Sabía que no quería permitirle venir a la casa—. Podemos reunirnos en la cafetería a unas pocas cuadras de mi casa—añadió rápidamente.
—De acuerdo. Me reuniré contigo en veinte minutos—dijo Wills antes de colgar la llamada.
Amanda le lanzó a su madre una mirada curiosa.
—¿Qué?—preguntó la señora Roberts cuando notó su mirada.
—¿No querías que viniera aquí?—preguntó Amanda.
—Rowán no quiere que él esté aquí—respondió la señora Ro