—¡Amanda! —dijo Wilson.
Los ojos de Amanda se abrieron sorprendidos. —Realmente eres tú.
Wilson asintió. Su sonrisa parecía fuera de lugar, dado su pasado. Una incomodidad llenaba el aire mientras la cajera procesaba el pago, y Amanda no podía ocultar su asombro.
Una vez que la transacción terminó, Amanda murmuró un suave —Gracias—, apenas logrando cruzar la mirada con Wilson. No sabía qué pensar del encuentro ni cómo reaccionar ante su repentina aparición.
Wilson sonrió cálidamente y asintió. —