Predicciones
Lucius estaba sentado en su despacho, el sillón de cuero negro crujía cuando su corpulento cuerpo descansaba allí. Echó la cabeza hacia atrás y sonrió, sintiendo el peso del primer paso para acabar con Sebastian Blackwood. La mujer a la que amaba su adversario estaba ahora en su habitación, atada a Lucius. Hacía mucho tiempo que no dormía allí, pues pasaba las noches merodeando por la ciudad o trabajando en su compañía; al fin y al cabo, un vampiro no tenía necesidad de dormir.
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