La isla envolvió a Sebastian en una atmósfera densa y desconocida. Mientras seguía a Penglog a través de los oscuros senderos y la alta vegetación, una sensación de aprensión lo dominaba. Ya había estado allí en el pasado con su abuelo, pero esta vez todo parecía más intrigante, aunque Sebastian estaba inquieto. La voz de Adrian, siempre juguetona, resonó en su mente, ecoando la incertidumbre del momento.
"¿Será que ese montón de huesos allí adelante sabe hacia dónde nos está llevando?" Penglog