DEMETRIA
¡DIOS MÍO! Grité al instante cuando su lengua rozó mi clítoris mientras estaba boca abajo. Estaba demasiado sensible, hinchado y lleno de sangre. Gemí y mis ojos parpadearon mientras él me devoraba el coño con destreza. Su lengua rozó y acarició mi clítoris. Metió dos dedos y me folló con ellos, curvándolos hacia adelante y empujándolos más adentro. Mis piernas se crisparon y mi estómago se encogió.
"Mantén esos ojos abiertos. Mira cómo disfruto mi comida", gruñó cuando mis ojos luchab