Habían llegado al internado, pude ver cómo entraban y como la llevaban dentro del recinto; continué escondiéndome, está vez en los árboles que se encontraban cerca de los ventanales del edificio, hasta que las voces y los olores me guiaron hacía mi objetivo: ella. Me concentré para escuchar las voces que la rodeaban.
—Creo que lo más conveniente es que la llevemos a un hospital, ahí tendrán cuidados más adecuados —opinó su padre con la preocupación a flor de piel.
—Solo ha sufrido un desmayo —d