La aparente tranquilidad ya reinaba, pero en mi interior un mal presentimiento se perpetuaba.
—Recuerda siempre lo que hemos compartido hasta ahora. Victoria, esto ha sido un regalo precioso —manifestó Ethan con dulzura; no me había gustado aquella oración, me sonaba a despedida, a vuelo largo lejos de aquí, era como si otra persona se estuviera posesionando de su cuerpo y me anunciaba las palabras finales. No pude evitar revivir el momento cuando fui a su casa por primera vez y cuando discutió