"Los terceros en una pareja son como la sal en la comida: a veces añaden un poco de sabor, pero en exceso arruinan todo el plato".
Susana, sintiendo la intensidad y la peligrosidad de la situación, se levantó decidida de su silla y se dirigió con paso firme hacia Adriel y Horacio. Su voz, llena de determinación, resonó en la habitación, cortando el aire tenso que los envolvía.
—¡Basta! —exclamó Susana con un tono cargado de autoridad, pero también de cansancio—. No quiero problemas en mi pentho