El verdadero peligro no está en tener enemigos, sino en subestimar su capacidad de dañarte.
Cuando salió de la habitación de Adriel, Susana se sentía furiosa consigo misma por haber caído en la trampa de acostarse con su peor enemigo. En ese momento se odió por haber permitido que él se instalara en su departamento y usara a Emiliano como una herramienta para doblegarla. ¿Cómo pudo ser tan débil? Tal vez Adriel conocía la verdad sobre la muerte de su hijo, y por eso manipulaba al niño para cont