Narra Kilian.
Observo a Eliezer viendo como come su pollo frito y luego a Vivian que también come pollo frito y me río, ambos me miran.
— Estamos en París… pueden comer lo que sea… — ambos se miran y ríen.
— El pollo es caro, Fritzenwalden — dice el pequeño Eliezer y me río al igual que Vivian.
— Eliezer tiene razón, el pollo es caro, Fritzenwalden — dice ella igual que si hijo, no teníamos ni 40 horas de casados y todo iba de maravilla, por primera vez comenzaba a sentir lo que es ser parte de