Narra Vivian.
Me acomodo cómodamente en la almohada a mi lado que para ser almohada es algo dura y respira, abro mis ojos notando que es Kilian a quien estoy abrazando, trago saliva cuando se mueve y me abraza.
— Buenos días, esposa mía, veo que nuestros cuerpos se buscaron en la noche — me sonrojo por completo al escucharlo, su voz ronca de las mañanas no la había escuchado.
— Cállate… — siento su pecho moverse por su risa, lo miro a los ojos y me mira, se acerca besando mi frente.
— ¿Te traig