Capitulo Dos días para nosotros
Gabriel y Flor entraron en la habitación del pequeño hotel boutique donde pasarían los próximos dos días, lejos del ruido de la ciudad y de las obligaciones que siempre los aguardaban al volver. La puerta se cerró a sus espaldas con un clic suave, casi simbólico, y por primera vez en mucho tiempo el silencio no pesó: abrazó.
La habitación estaba bañada por una luz cálida que emanaba de lámparas tenues, estratégicamente colocadas. Sobre la cama de madera rústica,