Capítulo — Dos terremotos
En el consultorio de la doctora Natalia, Flor y Gabriel esperaban ansiosos, sentados uno junto al otro, con las manos apenas rozándose sobre el borde de la camilla. El aire estaba cargado de expectativas e incertidumbre, como si algo invisible flotara entre ellos, a punto de revelarse.
Natalia los observó en silencio durante unos segundos, con una sonrisa serena y ese brillo pícaro en los ojos que siempre aparecía cuando sabía que una consulta iba a marcar un antes y