Capítulo — Una pequeña gigante
Flor aún no podía creer lo que estaba a punto de decirle a la doctora Natalia. Al entrar al consultorio, sus manos temblaban levemente. Gabriel le sostenía el hombro en un gesto que intentaba transmitirle seguridad, aunque él mismo se veía inquieto. Natalia, siempre observadora y directa, percibió la tensión apenas los vio entrar.
—¿Qué pasa, chicos? —preguntó con ese tono firme que lograba inspirar calma y respeto al mismo tiempo.
Flor intentó respirar hondo, p