Capítulo
A horas de verte
Fernando caminaba con paso firme por la costanera, pero por dentro todo en él era un desorden. El corazón le golpeaba el pecho con una fuerza que no recordaba haber sentido nunca, como si quisiera escaparse antes que él mismo. Cada paso que daba lo acercaba a la posibilidad de reencontrarse con Naty, y esa cercanía era tan esperada como temida.
El aire salado del mar llenaba sus pulmones, fresco, intenso, casi punzante. El paisaje costero se abría frente a él con