Capítulo
Una declaración inesperada
El sol de la tarde caía con una tibieza engañosa sobre la calle principal del barrio, como si el mundo insistiera en aparentar calma cuando, por dentro, todo estaba a punto de desbordarse.
Gabriel salió de la farmacia con Florencia en brazos. La niña jugueteaba distraída con las puntas de su cabello, ajena al torbellino que él llevaba en el pecho. Habían pasado seis días desde el último enfrentamiento con Rosa, y aunque él intentaba convencerse de que l