El silencio del salón se volvió más denso.
Naomi podía escuchar su propia respiración.
La respiración se le agitó aún más cuando Cale extendió la mano hacia ella y, en silencio, le pidió que se pusiera a su lado. Debía ocupar el centro del salón, donde todos los presentes podían verla con claridad.
—Naomi Devereux.
Varios inclinaron la cabeza en señal de respeto.
Pero no todos mostraron el mismo respeto.
Un anciano que ocupaba una silla a la derecha del salón se levantó despacio. Y no fue el úni