La pregunta de Naomi sorprendió a Lydia, que se quedó mirándola.
¿Cómo podía preguntarle algo así con tanta inocencia?
Lydia no pudo evitar reírse.
Aquella tarde, el ambiente del cenador se volvió más cálido y familiar de lo que había sido en varios días. Después de todo lo tenso y agotador que habían pasado hacía poco, ¿quién habría pensado que una pregunta tan simple podía aliviar tanto la tensión entre ambas?
El sol descendía tras los árboles del jardín de la mansión y bañaba de luz dorada la