—Vendré a recogerte en cuanto termine —dijo Cale. Se desabrochó el cinturón y se dispuso a abrirle la puerta a Lydia. Andrew los seguía de cerca en otro auto, atento a todo.
Ese día, Andrew debía acompañar otra vez a Lydia por Berlín. En apenas dos días, la luna de miel llegaría a su fin y Lydia había dejado claro que pensaba aprovechar al máximo cada momento que les quedara allí.
Cale se sentía culpable, pero Lydia, como siempre, lo tranquilizaba sin dudarlo. Le dijo más de una vez que no le mo