—Ugh.
Vanessa gimió y se sujetó la frente mientras una ola de mareo la golpeaba. Se desplazó con cuidado hasta el borde de la cama, intentando no hacer ni un solo ruido. Lo único que recordaba con claridad era la llegada de James y luego...
—¿James?
Silencio. Estaba sola en la habitación.
Aun así, las imágenes de la noche anterior permanecían en su mente; fragmentadas, pero inconfundibles. Algo había sucedido. Algo que no debió pasar. La culpa le pesaba, pero...
—Como si a Daven le importara que