Althea estaba fascinada con lo que veía.
En el momento en que abrió los ojos, después de todo lo que había pasado, decidió guardar ese recuerdo con mucho cuidado en su corazón. Era demasiado valioso para ponerlo en palabras; uno de los momentos más bellos de su vida. Y se volvía aún más especial por tener la oportunidad de admirar al hombre que, muy en el fondo, sabía que amaba.
—Qué suerte tengo —susurró para sí misma.
Estiró la mano y sus dedos quedaron suspendidos sobre la sien de Daven, cas