—Estoy ocupada —lo interrumpió Eli mientras se acomodaba la mochila.
—Solo un momento. De verdad, solo un momento. ¿En el café Avery? No te molesta, ¿verdad? —insistió Derek, que seguía intentando impedir que Eli se fuera.
Eli sabía que varios estudiantes habían empezado a fijarse en ellos. Si se negaba en un lugar así, la conversación solo se convertiría en otro espectáculo para quienes pasaran por ahí.
Al final, suspiró.
—Está bien. Pero no quiero que vayamos a ese café.
Eli sabía que el café